Los caballos son grandes y poderosos, lo cual permite de manera natural superar miedos y desarrollar confianza. Al estar expuestos al tamaño y fuerza de un caballo en libertad baja nuestras defensas y nos hace comportarnos en todo momento como somos sin mascaras. El trabajar con caballos en libertad, a pesar de los miedos e inseguridades que lleguemos a tener, incrementa la confianza en nosotros mismos y nos brinda la oportunidad de crear  extraordinarias metáforas que nos apoyen a enfrentar otras situaciones intimidades y desafiantes en  la vida.

Los caballos se parecen a los seres humanos en el sentido que son animales sociales, viven en manadas al igual que nosotros vivimos con una familia y nos acompañamos por la sociedad, tienen papeles definidos dentro de sus manadas al igual que nosotros con nuestras familias y en la sociedad y los caballos prefieren estar con los suyos. En una manada la yegua es la que calma a los caballos jóvenes y los educa. La yegua de mayor edad dentro de una manada natural y en libertad siempre es la yegua de mayor edad.


Los caballos al igual que los humanos tienen diferentes personalidades, temperamentos y humores. Dicho de otra forma, los caballos nos proporcionan un sin fin de oportunidades para el aprendizaje metafórico. Utilizar metáforas en discusiones o actividades constituye una técnica muy eficaz cuando se trabaja con individuos o grupos.


Los caballos son sensibles a la comunicación no verbal y responden de manera refleja a los mensajes no verbales que reciben de los participantes. Estas respuestas proporcionan al cliente información que le permite reconocer sus actuales patrones de comportamiento y los motiva a cambiarlos por otros nuevos.