Historia tragica de un mal reclutador #1:
​Una decisión de reclutamiento apresurada.

El primero de abril de 2012, el vuelo 812 de Southwest Airliness despegó con 116 pasajeros del aeropuerto internacional de Phoenix, Arizona, en lo que parecía un viaje tranquilo. A 36 000 pies de altura, un desperfecto en el avión causó una pequeña ruptura en el fuselaje, que generó una despresurización aparentemente grave en la cabina.

En ese momento, el piloto, de 59 años de edad, se asustó tanto que sufrió un infarto, y el copiloto entró en estado de pánico, aunque logró estabilizar el avión. La sobrecargo Joanna fue llamada a la cabina para ayudar al copiloto a aterrizar. El avión se estrelló en el aterrizaje de emergencia a 250 kilómetros de Phoenix. Aunque sobrevivieron 100 de los 116 pasajeros, el copiloto fue sancionado por tomar desiciones equivocadas: 1) se apresuró a aterrizar cuando se le había solicitado por la torre de control dar vuelta y aterrizar en el aeropuerto, y 2) sentó a Joanna en el lugar del copiloto, es decir, tomó una decisión incorrecta y apresurada en reclutamiento de personal.

Después de una investigación de más de tres años, se supo lo que había sucedido. El copiloto y la sobrecargo tenían una relación amorosa, y el copiloto, Bill, con solo quinientas horas de vuelo (básicamente 150 viajes), decidió sentarla en el asiento del capitán para que lo asistiera en el aterrizaje. Supuestamente, la sobrecargo había tomado cursos de aviación, pero nunca había asistido de manera directa en el aterrizaje de un Boeing 737.

¿Qué podría haber hecho Bill? Curiosamente, dentro de la lista de pasajeros (conocida por la tripulación), había dos pilotos retirados, uno de US Airways, con veinte años de servicio, y otro de Delta, con 25 años. Incluso uno de ellos se acercó a la cabina para tratar de ayudar, pero fue enviado de regreso a su asiento por otra sobrecargo y por el propio Bill.

A veces un director (en este caso el copiloto) contrata a personas cercanas o conocidas para sus puestos clave por apresurarse a cubrir la posición y por creer que merecen mayor confianza, cuando siempre hay otras personas que pueden tener mejor desempeño que los amigos o conocidos, además de contar con experiencia cien por ciento relacionada con el puesto y los objetivos de este. 

El mal aterrizaje causó una doble ruptura en la parte media del fuselaje y 16 personas murieron, incluido el piloto que sufrió un infarto. El copiloto decidió no dar vuelta al aeropuerto  y hacer un aterrizaje forzoso en un campo abierto que, en ese momento de pánico, divisó a lo lejos. En realidad, tendría que haber escuchado al piloto experimentado que se encontraba entre los pasajeros y que se acercó a la cabina a ofrecer ayuda, o podría haber dado un llamado de aviso a los pasajeros, que quizá hubiera generado más opciones de candidatos para asistir a Bill y que, sobre todo, le podría haber dado la posibilidad de recibir consejos para tomar mejores decisiones, como dar vuelta al avión y aterrizar de forma más segura en el aeropuerto de Phoenix.

​-Jorge Muniain-